Voluntariado y su impacto social
Voluntariado y su impacto social
Andres Valenciano

El gobierno de los Estados Unidos lanzó una campaña este año para motivar a sus ciudadanos a contribuir al desarrollo económico y social de su país a través del voluntariado y el servicio comunitario. El presidente Barack Obama está solicitando a los ciudadanos unirse a organizaciones y movimientos de solidaridad o a crear sus propios proyectos que contribuyan al país y brinden oportunidades de crecimiento a aquellos que no las poseen. Esta iniciativa es un ejemplo más de cómo el voluntariado está formando parte de la agenda de líderes políticos alrededor del mundo.
Unido a este esfuerzo político, hoy en día existe una gran cantidad de organizaciones no gubernamentales y empresas que promueven y ofrecen oportunidades de voluntariado con diferentes enfoques de impacto social (vivienda, educación, salud, niñez, etc.). Estas opciones permiten a las personas utilizar su energía, habilidades, creatividad e imaginación para trabajar por una buena causa y generar un cambio positivo en la sociedad.
Los proyectos de voluntariado y de servicio comunitario sostenibles brindan muchos beneficios tanto al sector de la población que impactan directamente como a las mismas personas que deciden contribuir con su tiempo a alguna causa específica. El efecto en la población meta es bastante obvio: los voluntarios aportan horas de trabajo, conocimiento técnico y habilidades sin esperar remuneración económica a cambio, agilizando el cumplimiento de objetivos y reduciendo los costos de operación. Por otro lado, el efecto que tiene en las personas el contribuir a una causa de bien social es más difícil de cuantificar, pero es parte fundamental de la experiencia.
Efecto transformador
Hábitat para la Humanidad y Un Techo para mi País son ejemplos de organizaciones no gubernamentales que trabajan en el tema de vivienda y asentamientos humanos, que ofrecen a sus voluntarios la posibilidad de involucrarse con la causa y tener una experiencia transformadora con el trabajar al lado de familias en necesidad de mejorar su calidad de vida. El trabajo de construcción va unido a la sensibilización y concientización de los voluntarios, al permitirles conocer más sobre las condiciones de pobreza y vivienda que existen en América Latina y en el resto del mundo.
Oportunidades como las que ofrecen estas organizaciones, en las cuales los voluntarios salen de su contexto y se cuestionan ideas o paradigmas que tenían sobre estos fenómenos sociales, resultan una manera muy efectiva para luchar contra la indiferencia ante las condiciones de vivienda inadecuada que sufren alrededor de 170 millones de latinoamericanos.
Estas organizaciones forman parte de un gran número de ONGs, empresas, universidades e individuos que trabajan día a día informando acerca de las condiciones infrahumanas en que viven millones de seres humanos actualmente; condiciones que en la mayoría de los casos, se manifiestan desde que nacen y que no les permiten desarrollar su potencial humano. Este llamado se realiza con la esperanza de que más personas se unan como voluntarios, donantes, defensores de la causa o que tomen iniciativa y propongan nuevas ideas para resolver estas condiciones inaceptables que llevan a 26.000 niños menores de 5 años a morir diariamente por causas prevenibles.
Sanando fémures… la lucha contra la apatía
A pesar de los esfuerzos por motivar a personas a unirse a programas de servicio y voluntariado o a dedicarse al emprendedurnismo social, una gran parte de la población continúa sin involucrarse. En algunos casos se debe a la falta de información y conocimiento sobre la situación de otros, pero en otros casos se debe a la indiferencia y debemos trabajar por cambiar esto.
Hace algunos años ya, en una entrevista le preguntaron a Margaret Mead (1901-1978): "¿qué es lo primero que usted buscaría que le indicara la aparición de una civilización?" El reportero tenía en mente alguna herramienta o artículo de vestimenta, pero la respuesta de ella lo sorprendió..."un fémur sanado".
La antropóloga procedió a explicar, "Cuando alguien se quiebra un fémur, no puede sobrevivir para cazar, pescar o huir de sus enemigos, al menos que reciba apoyo de alguien más"
"Un fémur que ha sido sanado indica que alguien más ayudo a esa persona", en lugar de obedecer a la ley de la selva en donde cada persona únicamente se preocupa por su propio bienestar, un fémur sanado indica que alguien no fue víctima de la apatía; no fue indiferente ante la condición de otro....la evidencia de un acto de solidaridad y compasión es el primer signo de civilización.
En este siglo que estamos comenzando, en donde alrededor de 1.2 billones de personas viven con menos de un dólar diario, no podemos seguir siendo indiferentes ante las condiciones de los demás, todos podemos ser parte de la solución de los males que afectan nuestra sociedad. Lo único que hace falta es la voluntad para actuar. Está en nuestras manos decidir cómo va a ser recordada nuestra generación y la historia nos juzgará de acuerdo con las acciones que tomemos hoy... hagamos de esas acciones un ejemplo para nuestros hijos y las futuras generaciones, para ser recordados como una civilización de solidaridad y armonía.
Tuesday, October 20, 2009
Info de contacto:
Ing. Andrés Valenciano Yamuni
Coordinador de Voluntariado Internacional
Hábitat para la Humanidad - Oficina de América Latina y el Caribe
juan Perez 00/00/09
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